sábado, 4 de agosto de 2012

La metamorfosis

"La metamorfosis"

Franz Kafka

Inicio

Cuando Gregorio Samsa despertó aquella mañana, luego de un sueño agitado, se encontró en su cama convertido en un insecto monstruoso. Estaba echado sobre el quitinoso caparazón de su espalda, y al levantar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas durezas, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia.

Nudo

Aquella herida tan grave, de la cual tardó más de un mes en curar -nadie se atrevió a quitarle la manzana, que así quedó empotrada en su carne, como visible testimonio de lo ocurrido-, pareció recordar, incluso al padre, que Gregorio, pese a lo triste y repulsivo de su forma actual, era un miembro de la familia, a quien  no se debía tratar como a un enemigo, sino, por el contrario, con todos los respetos, y que era un elemental deber de familia sobreponerse a la repugnancia y resignarse. Resignarse y nada más.

Desenlace

Y cuando, al llegar al fin del viaje, la hija se levantó y estiró sus formas juveniles, pareció como si confirmase con ello los nuevos proyectos y las sanas intenciones de sus padres.

(Edicomunicación, s.a., 2003)

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