sábado, 10 de julio de 2010

Orgullo y prejuicio

Orgullo y prejuicio”

Jane Austen



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Es una verdad reconocida por todo el mundo que un soltero dueño de una gran fortuna siente un día u otro la necesidad de una mujer.

Aunque los sentimientos y opiniones de un hombre que se halla en esa situación sean poco conocidos a su llegada a un vecindario cualquiera, está tan arraigada tal creencia en las familias que lo rodean, que lo consideran propiedad legítima de una u otra de sus hijas.


Nudo


¡Objeciones contra Jane!, se decía a sí misma. ¡Contra ella, que es todo amabilidad y ternura! Es inteligente, talentosa y educada, posee modales cautivadores.

Nada malo puede decirse de mi padre, quien, a pesar de sus rarezas, posee aptitudes que no desdeñaría el propio Darcy y una respetabilidad que éste acaso nunca alcance. Cuando pensó en su madre, su confianza vaciló un poco, pero no pudo conceder que ninguna objeción pudiera ser de peso para Darcy, cuyo orgullo -de ello estaba segura- se vería más profundamente herido, por la falta de categoría de los parientes de su amigo que por su carencia de sentido común, y quedó al din convencida de que había sido guiado en parte por la peor clase de orgullo y en parte, también, por su deseo de reservar a Bingley para su hermana.

La agitación y las lágrimas que tales reflexiones causaron en ella, le produjeron jaqueca, y aumentó tanto ésta por la tarde que, sumada a su resolución de no ver a Darcy, la indujo a no acompañar a sus primos a Rosings, donde estaban invitados a tomar el té. Mrs. Collins, al advertir que se encontraba verdaderamente indispuesta, no la instó a que fuera, e impidió que su marido lo hiciese ; pero Collins no pudo ocultar su temor de que Lady Catherine le disgustara el que se quedase en casa.


Desenlace


Lady Catherine se indignó mucho con el casamiento de su sobrino; y como abrió la puerta a su genuina franqueza al contestar la carta en que él le comunicaba su compromiso, usó un lenguaje tan extremado, en especial al referirse a Lizzy, que por un tiempo cesó toda relación. Pero al final, por influencia de Lizzy, se dejó persuadir de perdonar la ofensa y buscó una reconciliación; y tras algo más de resistencia por parte de su tía, el resentimiento de ésta cedió ya por afecto hacia él, ya por curiosidad de ver cómo se conducía su esposa, y así se dignó visitarlos en Pemberley, a despecho de la contaminación que sus bosques habían sufrido no solo con la presencia de semejante dueña, sino por la visita de sus tíos desde la capital.

Con los Gardiner siempre estuvieron unidos por lazos de íntima amistad. Tanto Darcy como Lizzy les profesaban cariño sincero. Ambos les estaban muy agradecidos, pues no olvidaban que habían sido quienes, al llevar a Lizzy al condado de Derby, habían facilitado su anhelado matrimonio.



(Random House Mondadori S.A., 1997)


2 comentarios:

  1. "(...)un hombre que se haya en esa situación (...)" Haya es una conjugación del verbo haber, si la intención es decir que se encuentra en esa situación, lo mejor es reemplazar el "haya" por el "halla".

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  2. Gracias Lalo, tienes razón, lo corregiré.

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